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CANNES: COREA SE LLEVÓ LA PALMA

PATRIMONIOS CULTURALES  //  CINE  //  Publicado el 26 de mayo de 2019  //  09.00 horas, en Bogotá D.C.

 

CANNES: COREA SE LLEVÓ LA PALMA

 

En definitiva el coreano Bong Joon-ho alzó la codiciada Palma áurea del más icónico festival europeo. Cannes se mantiene apartado por rivalidades irredimibles de la competencia que se realiza en California a comienzos del año. Goza por peso propio de un puesto insoslayable en prestigio que hasta hoy no se negocia, y prueba de ello es su insistencia en no apartarse de la tradición del cine en la gran pantalla, para hacer concesiones al desafío tecnológico. Eso lo ratificó en la edición de este año y pareciera que por ahora  no hay marcha atrás en el sentido de que toda película que quiera competir en este festival debe respetar la premisa de conservar la tradición y no embarcarse en la exitosa aventura tecnológica, que tanto le sirvió a la galardonada “Roma” de Alfonso Cuarón, por ejemplo. Tanto Pedro Almodóvar como Quentin Tarantino habían llegado con todas las expectativas positivas para este encuentro cinematográfico anual de la Riviera Francesa. Un gran despliegue de buenos comentarios previos habían abierto un camino de pronósticos optimistas para los filmes de ambos realizadores: el autorreferencial, del español y la evocación del cine del Oeste salvaje, de Tarantino. Otro de los espacios de buenos pronósticos para películas que esperaban la consagración de este festival para disfrutar de la apertura de las salas en el mundo -luego de la consagración- es Una cierta mirada, que premió al brasileño Karim Aïnouz por “La Vida invisible de eurídice gusmão”. El encuentro se extendió entre el 14 y el 25 de mayo.

 

La película de Almodóvar llegó con el bagaje de seis presentaciones anteriores en este Festival, desde “Todo sobre mi madre” hasta “Julieta” en los extremos del modo tiempo. “Dolor y gloria” el título con el que llegó esta vez Almodóvar es una autorreferencia fílmica del consagrado director español. El controversial, respetado y consagrado realizador peninsular volvió con las andanzas de sus ficciones en relato e imagen, con aquellos que él impulsó a las grandes ligas: Penélope Cruz y Antonio Banderas. Tarantino en tanto hizo su presentación en Cannes con “Érase una vez en hollywood”, con astros como Brad Pitt y Leonardo di Caprio, acompañados por Margot Robbie, que abordan el tema de los western, uno  de los recursos nunca fatigantes que hicieron de la industria del cine norteamericano lo que siempe fue y sigue siendo.  Ambos filmes aparecieron en la ocasión con la posibilidad de mayor consagración en carreras que, para el caso de Tarantino y Almodóvar, pareciera que están pletóricas de galardones y ya nada necesitan en las alturas que ganaron.  

Otros consagrados que no se perdieron esta edición 72 de Cannes fueron Sylvester Stallone y Elton John. Este último presentó fuera de competencia otro relato fílmico autobiográfico, que interpreta el británico Taron Egerton, dirigido por Dexter Fletcher, el mismo de “Bohemian rapsody”. El filme sobre la vida de John se conoce como “Rocketman”, que es el título de una de las más famosas canciones del artista “pop”, quien brilló con luz más que suficiente en las décadas de los años 70 y 80 del siglo pasado, asociado con el compositor Bernie Taupin. Por su lado, Stallone estuvo en el fasto para el avance de la versión quinta de “Rambo”, un personaje mítico del cine de acción que al presentarse en Cannes lleva implícita la reivindicación del personaje y del actor que lo encarnó. Fue por eso que al igual que para Elton John la presencia de Stallone en el balneario que se engalanó con esta gala del cine internacional, fue recibida con ovaciones.  El nuevo trabajo de quien también supo ser “Rocky”, se presentará a fines el año pues aún está en postproducción. 

La brasileña obra ganadora de Aïnouz, en la sección Un Certain regard es una versión llevada al cine del libro de Martha Batalha, que fue publicada con el mismo nombre y narra la vida de dos hermanas cariocas que toman caminos bien diferenciados e incluso opuestos en el búsqueda del ideal mundano de la felicidad. Al otorgar el apetecido galardón que es considerado como el segundo en importancia del Festival, el jurado declaró de manera oficial que aquello de una “difícil elección” no había sido un formalismo hueco. El grupo de selección estuvo presidido por la libanesa Nadine Labaki y la satisfacción expresada en declaración por la vista sobre los nueve filmes en competencia, llevó a los integrantes de la decisión colegiada a decir que, “el cine mundial sigue vivo y en buena forma”. Junto con los brasileños ganadores estuvo la producción española “O que arde”, de Oliver Laxe, que ganó el premio del jurado. El reconocimiento a la mejor dirección fue para el norcaucásico Kantemir Balagov, por “Beanpole”, en tanto que el lauro para la mejor interpretación fue para Chiara Mastroianni, hija de Catherine Deneuve y Marcello Mastroianni, por “Chambre 212”.

A. G. Iñárritu          -                       Bong Joo-ho           -                A. Banderas

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El cine latinoamericano tuvo una representación honrosa, que contó no solo con los brasileños ganadores del premio citado, sino también con la presencia del colombiano Ciro Guerra, quien presidió el jurado de la sección Semana de la crítica. En su paso por la alfombra roja, Guerra y la escritora Carolina Sanín, entre otros, hicieron pública la protesta por el asesinato del cineasta Mauricio Lezama, ocurrido hace pocos días en área rural del oriente colombiano y en oscuras circunstancias propias de la violencia cotidiana que aún vive el país andino. Es probable que lo más importante ocurrido para esta región del mundo en el encopetado festival de cine francés sea el hecho de que Alejandro González Iñárritu presidió el jurado para la selección mayor que le dio el premio al coreano Bong Joon-ho, por “Parasite”. El consagrado director mexicano fue el primero de tres directores aztecas en recibir la ambicionada Palma, por su película “Babel”, en 2006. Después lo hicieron Carlos Reygadas como mejor director por “Post tenebras lux”, en 2012, y a continuación tuvo ese honor, hace seis años, Amat Escalante, con “Heli”.  

El propósito con estas presencias en Cannes fue hacer un homenaje sobrio aunque relevante al cine de la América con hablas ibéricas y a los países de la región con mayor industria cinematográfica: México, Brasil, Argentina, Chile y Colombia. Tan solo un latinoamericano había entregado antes una Palma de oro. Fue el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, allá por 1970, y la ausencia perduró hasta ahora, con González Iñárritu que ha sido el segundo. En la competencia oficial hubo otro filme brasileño, fue el de Kleber Mondonça Filho: “Bacurau”, que se llevó el lauro ex aequo del jurado.  No fue lo único, en otras secciones estuvo un novel director mexicano bien conocido por todos como actor: Gael García Bernal, con “Chicuarotes” y el chileno Patricio Guzmán con “En la cordillera de los sueños”. En la sección Semana de la Crítica -la que orientó en selección el colombiano Ciro Guerra- hubo cuatro filmes mexicanos, dos de Costa Rica, “Litigantes”, de Colombia y una buena representación centroamericana. Al final, quedó a la cabeza el guatemalteco César Díaz, quien con “Nuestras madresse llevó el logro principal.

Al hacer las cuentas definitivas quedó como rédito que tanto Almodóvar como Tarantino se fueron con las manos vacías, pero Antonio Banderas se llevó el premio a la mejor interpretación masculina por la película que protagonizó bajo la dirección del manchego. El reconocimiento a la mejor interpretación femenina fue para Emily Beecham, por “Little Joe”, en tanto que el mérito a la mejor dirección fue para la dupla Jean-Pierre y Luc Dardenne, por “Le Jeune ahmed”. Debe agregarse que el ya mencionado guatemalteco Díaz obtuvo el galardón “Cámara de oro” a la mejor opera prima, por su trabajo por los desaparecidos en la guerra interior que vivió su país durante la segunda mitad del siglo pasado. El afiche alusivo a esta versión del festival fue para la cineasta francobelga Agnès Vardá -fallecida a fines de marzo de este año- un exponente de la “nueva ola” del cine galo, captada en una toma de su primera película -“La Pointe-courte”, 1954- realizada cuando era apenas una veinteañera (aresprensa).    

Actualizado: domingo 26 mayo 2019 09:28
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